14 de septiembre de 2013

Like number 13.

El título ya lo dice todo. Me despedí de mi fugaz felicidad de la entrada anterior y ahora estoy ni-fu-ni-fa (un poco más fu que fa). La razón es que llevo unos días bastantes raros. Ayuno. Si, señor, ayuno. Milagros de la vida. Un día es lo máximo, pero en estos días que no me metí estuve unos tres días en ayuno, aunque no consecutivos. He ahí el fu.
Acabo de comerme dos cruasanes y solo son las cuatro y media de la tarde. Largo día para cagarla un poco más, o mejorarla. Seguramente cagarla, pero lo ultimo que se pierde es la esperanza, ¿no?
Ayer día de ayuno sin darme cuenta. Quedé, por lo que estuve distraída. Pero a la una de la mañana a comerme donnut y filipinos. A este paso haré ricos a los de los filipinos. Ya es vicio.
Y los días anteriores más de lo mismo. Ayuno, para luego romperlo al día estrepitosamente.

No hablemos ya del instituto. Que lo empiezo el lunes, y hoy ya es sábado. Y no se con quién tocaré en clase, y es una de las cosas que más me preocupa ya que tengo miedo de estar marginada, como ya me paso el primero de la ESO. Sobreviví. Pero viví muy mal, y ahora que lo pienso, por esa época empecé el blog, ¿coincidencia? Quién sabe.
Además, se me ha roto la plancha. Ayer. Mi amada, perfecta plancha que hacía que no pareciera la loca de los gatos y que me dejaba bien peinadita y arregladita. Adiós.
En mi casa otra no me comprarán hasta yo creo un par de meses. Seguramente para navidad tenga otra. Hasta entones: hola, loca de los gatos que tiene tanta suerte (nótese el sarcasmo), que se le rompe la plancha a tres días de empezar el bachiller. Hurra por mi.
Vale, al final si hablé del instituto.

Y si ya no fuera poco, yo y mis problemas de sueño vamos de mal en peor. Llegué a estar 32 horas o más despierta. Quedé incluso con una amiga, y ni lo notó que ese día ni había dormido. Llevo una semana poniéndome el despertador a las 11 de la mañana para ir acostumbrándome a levantarme, y no estar hasta las 7 de la mañana despierta y levantarme a las 3 como llevo haciendo medio verano. 
Lo apago sonámbula (sí, soy un poco sonámbula. Una vez casi me voy de casa según me dijeron).
Otro hurra por mi suerte.

Y ya creo que se me ha agotado todo lo que tenía que contar. Además de lo típico en mi: gorda, gorda, gorda, no-tengo-báscula-no-se-mi-peso-y-me-estoy-volviendo-loca, y la mitad de mis pantalones me siguen sin entrar, soy una inútil.
Adiós princesas, mucha suerte a todas. Suerte de la buena, no de la mía. 
Besos.

3 comentarios:

  1. Todas pasamos por una fase en nuestra vida donde la mala suerte es cosa de cada dia pero FUERZA se supera recuerda que mañana es un nuevo dia ;))

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  2. pffff menuda esta la cosa contigo bueno respira y relajate tomate las cosas con calma como vengan todo tiene una razon de ser

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  3. Princesa, no te preocupes, la mala suerte siempre pasa... y luego todo nos sonrie, y tomamos el control! así que tranquila y mucho ánimo!!!

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