20 de septiembre de 2013

Siempre.

Esta actitud de: "no importa, mañana empiezo de cero y me irá bien", día tras día. Acabará conmigo.
Cada vez me alejo más de esa meta que ni siquiera existe, pero que ahí esta cada vez que tengo que saltar para ponerme un pantalón, cuando saboreo los espaguetis, al ver a las demás chicas y comparar. Siempre está ahí. Mi fiel acosador personal; ese pensamiento de que soy incorregible y no precisamente en el buen sentido, más bien en el sentido de nunca conseguirlo, siempre intentarlo, siempre fallar, nunca derrotar a la gula, siempre esclava de los números. Siempre. Siempre. Siempre.

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