26 de febrero de 2014

Hace un par de días que con mi madre está la relación tensa. Ella como siempre recordándome que la tengo hasta la coronilla y al otro (su pareja, ya sabéis quién) también. El otro día pensé que como siga así la cosa me volvería a pegar por... ¿sexta? ¿séptima vez? Ya perdí la cuenta, todos los golpes y lágrimas se mezclan. En resumen: una vez más.
Al siguiente día, ayer, acerté.
Dormía la siesta, tengo la regla y entre eso y que cada vez como menos estoy bastante agotada todo el día, y puse el despertador a las seis para así poder estudiar ya que al día siguiente tenía un examen global de Química en el que si no sacaba un ocho no aprobaba este trimestre. Ya os adelanto que no voy a aprobar ni de lejos, al final no estudié nada, lo di por perdido. Como con todo.
A las seis y media abren la puerta: es mi madre. Me dice que qué hago poniendo la alarma, que menos mal que no desperté a mi hermana pequeña (tiene un año), porque sino me volvía a echar de casa. Levantó las persianas y me dijo que me levantara.
Permanecí despierta pero en la cama tumbada medio con frío y medio con calor cuando la escucho decírselo a él lo que pasó. Oigo pasos y por un momento pienso que va a entrar (no mi madre, sino su pareja).
Entra. 
Me coge del brazo, me levanta de la cama y me tira al suelo. Empieza a darme patadas, tirarme del pelo, darme golpes en la cabeza... como siempre. Me arrastro fuera de la habitación a duras penas. Mi madre delante. Ignorando. Grito. Sigue pegándome. Me arrastro como puedo fuera de la casa mientras me da patadas y cuando está a punto de cerrar la puerta, o eso supongo que hacía, entre las lágrimas y el pelo apenas podía ver nada, le digo:
-Gilipollas.
Lo oye. Pensé que no. Pensé que sí. En realidad no pensé, me salió como me sale otras veces sólo que está abrió la puerta otra vez.
Corrí hacia las escaleras. Para acceder a ellas hay una puerta, y pensé que si llegaba a tiempo podía cerrarla en sus narices y ahorrarme la tunda de golpes otra vez. A menos de 20 centímetros de la ansiada puerta hay una curva de noventa grados. Estoy en zapatillas y me resbalo, caigo al suelo con fuerza y me alcanza.
Me arrincona en una esquina. Golpes en la cabeza. Muchos. Apenas me puedo peinar ahora. Grito. Espero que algún vecino salga, pero nadie lo hace. No sé cuanto tiempo pasa, la cabeza me da vueltas y apenas la siento mientras sigue dándome golpe tras golpe. Oigo un lejano ''te voy a matar'' de su parte y me lo creo. Hasta que escucho unos pasos, lejanos. Derrepente está mi madre mandándole entrar. Los perros se encuentra a mi alrededor, al de él, no estoy segura. Es más una intuición, tan sólo quería que parara.
Para.
Se van todos.
Me encuentro sola en la esquina. Agarro el pomo de la puerta hacia las escaleras y entro. 
Me tumbo en el suelo, subo al siguiente piso dónde nunca baja nadie para no ser vista y lloro. Mucho. Apenas puedo respirar e hiperventilo.
El tiempo pasa indefinido. En mi cabeza tan sólo repito la escena una y otra y otra vez. Un jodido bucle que no puedo detener. Lloro más. Menos aire. Me fijo en que un dedo me está sangrando de alguno de sus golpes. 
Se abre la puerta de las escaleras y oigo la voz de mi madre mandándome entrar. Lo pienso un rato y bajo. Espero a que se ponga por delante y se encamine de vuelta a casa para ir yo detrás sin peligro a que me pegue ella esta vez. Me dice que no al notarlo, que para eso ya está él. Le digo que no quiero volver, no, no quiero, joder. Me obliga y corro hacia mi habitación.
Paso horas con la luz apagada, dedos en las orejas para no oir sus felices momentos mientras yo estoy debajo de la cama en el frío suelo hecha una bola temblorosa y sollozante. Quiero cortarme, necesito cortarme pero con la mudanza (volví a la casa antigua de nuevo) se perdió. 
Al día siguiente me miro al espejo: tengo un gran moretón en la rodilla, otro en un codo, otro en el dedo pulgar que apenas puedo doblar, al menos es el de la izquierda. Más en los muslos y un gran bulto en la cabeza.

Cada vez que lo recuerdo me hecho a llorar. Apenas puedo controlar el que el recuerdo venga solo. Hoy, mientras volvía a casa del autobús casi lloro tres veces. No lo hice porque un compañero de mi clase estaba también y temía que pudiera verme.
En cuanto me baje del autobús eché a llorar en medio de la calle.
Doy puta pena.
Seguramente tenga lo que me merezco.

(Ojalá éste recuerdo se vaya al escribirlo aquí, porque no paro de llorar ni de pensar en ello).

Posdata: si alguien lee ésto y se piensa en mi retraso mental por no decirlo a alguien, que se abstenga. Lo siento, no tengo el valor ni la fuerza necesaria como para afrontarlo ni los cambios que conllevaría...

10 comentarios:

  1. No pienso que tengas retraso, simplemente que tienes miedo. Algo natural.
    Una compañera que tengo en clase su padre la pegaba y un día no pudo más y se fue de casa, ahora está en un hogar de acogida, donde no le falta de nada y hace vida normal. Encontró novio con otro compañero y se la ve feliz.
    Una amiga estuvo años con un chico que la pegaba, por cualquier cosa, y también se armó de valor cuando pensó que realmente la mataría.
    Pienso que llegarás a un punto, al igual que ella, en el que ya no aguantarás más. Cogerás lo poco que tengas (o lo que más valor tengas) y huyas a casa de alguna amiga que te recibirá con brazos abiertos hasta que se solucione todo.
    Todos tenemos un límite y espero que el tuyo llegue pronto y puedas huir de eso. Cualquier cosa es mejor que recibir palizas por cualquier cosa.
    No creo que te lo merezcas, simplemente piensas eso porque tienes poca seguridad y crees que todo es culpa tuya, me ha pasado y sigue pasando pero acabarás por superarlo también.
    Desde aquí te animo y te repito que estoy aquí aunque no lo parezca y aunque no nos conozcamos, que si quieres hablar, sabes dónde estoy (en mi blog hay un correo de contacto).
    Muchos besos y muchos ánimos, pequeña.

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  2. No sé si Ladnir lo decía por mí, pero en todo caso yo he sido esa chica. O quizás otra. Me han maltratado día sí y día también, me han pegado hasta que no sentí los brazos o las piernas o hasta que tuve que cortarme el pelo para no destacar que había trozos arrancados. He estado saliendo con un chico que encontraba diversión en molestarme, en destrozarme, en gritarme, insultarme y luego pegarme. Y, por si no había suficiente, cuando estaba tirada en el suelo, violarme. Y le quería, eso es lo peor. Que le quería.

    Vete. Huye. Déjalo todo atrás. Sal de esa casa ahora mismo, coge tus cosas importantes y no vuelvas. Y déjales una nota diciéndoles que les pueden dar por culo. Denúncialo a la policía cuando estés lejos. No dejes que te vuelvan a poner la mano encima jamás. No lo mereces, mereces que te traten como a una humana, no como a un animal de carga.

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  3. Al leer esto se me puso la piel de gallina.

    No tengo el valor de decirte que les enfrentes, epro si que denuncies a ese desgraciado. Pero no ahora, es peligroso para ti ¿Tienes familiares que te acojan? Necesitas salir de ese infierno, no es bueno para ti ni para nadie en esta tierra.

    Quisiera estar allí, yo te daría alojamiento, en serio.

    Necesitas salir de esa casa y no volver nunca jamás.

    Te van a matar...

    Por favor, sal de ahí.

    Que coraje me da ese hombre, recuerdo una vez a mi padrastro golpeando a mi madre y yo cogi la escoba y lo golpee hasta que la dejo en paz. Vi furia en sus ojos, quería pegarme, no se que le detuvo...

    Una vez más. Sal de ahí. Pero hazle pagar. Que nunca sea feliz.

    Estoy para apoyarte.

    Muñeca.

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  4. Es normal tener miedo, es normal dejarse llevar por el, consumirse y perder toda la esperanza, quisiera decir algo que cambiase tu vida, que te diera valor, que te hiciera más fuerte, pero no tengo palabras que puedan llegar tan profundo, solo ojos atentos y unos pocos consuelos.

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  5. tal vz deberias intentar convencer a tu mama de irte a estudiar lejos creo que te haria muy bien d vdd nose que decirte pero ojala esto ya no pase nadie merece q lo traten asi pero animo y mucha fuerza nena

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  6. No se que decirte... solo se que en este mundo no hay NADIE con el derecho de tratarte de la forma en la que él lo hace, si es que se puede hablar de él y no de una cosa, no es nadie, es un animal, es un desperdicio de materia en este mundo. Tu mamá tampoco debería dejarlo, ella debería defenderte, pero si ella no lo hace, tu misma lo debes hacer, me imagino que no tienes una desición fácil en tus manos, yo no podría darte un consejo porque me imagino que hay más cosas detrás de esta historia que desconozco, pero sí te puedo asegurar que lo que te hacen no es normal, que no tienen derecho, que podrías denunciarlo, que podría ir a la carcel, que es un GILIPOLLAS como le dijiste. Se que tienes miedo pero alguna desición deberías tomar, asesórate bien, que no puede volver a suceder.
    Te mando mucha fuerza, no necesitas que te defiendan, hazlo tu misma, yo se que puedes hacerlo.
    Un abrazo grande <3

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  7. Nena que pena que te suceda todo eso.... en que pais vives???? Yo creo q podrias denunciar lo que te sucede.... Quizas te de miedo, pero seria necesario..... Tienes todo mi apoyo.... puedes contar conmigo siempre

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  8. Hola!
    Leí tus entradas y sabes, todo pasa pero el recuerdo perdura... cuando puedas, intenta vengarte!! Te apoyo en eso totalmente.

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  9. Que mal nena, no mereces esto, haz algo!

    un beso♥

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  10. 1 mes justo llevas sin decir nada, sin contarnos que es de tu vida. Sinceramente estoy preocupada, no sé si estas muerta, si te ha pasado algo grave o alomejor no te apetece escribir pero me estás preocupando y mucho. Lo peor es que no sé si algún día leerás esto o nunca más volverás a escribirnos, no sé. Pero por favor escribe, necesitamos saber que es de ti.

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