31 de octubre de 2025

De vuelta a casa por Navidad.

 



Hola. 

¡He vuelto! ¿He vuelto? Sí, creo que he vuelto. 

Al final, creo que una nunca deja de estar cerca del lado de Ana.

Para hacer un breve resumen de mi vida: soy enfermera. Sí, sí, como oís (bueno, leéis). Esto sí que es algo de lo que todavía no me acostumbro a decir. Terminé en mayo la carrera sacándomela por año. Mi mayor logro, sin ninguna duda. Desde entonces estoy trabajando en el hospital público de aquí ya que, por suerte, trabajo a una enfermera no le falta. 

Mis abuelos están bien, y yo también, mi lunar no fue nada al final, pero me echaron de casa ya a los 2 meses de estar trabajando. Fue duro, aún me dan comida y los veo semanalmente, pero una pequeña -gran- parte de mi está resentida con ellos por no dejarme ahorrar y así poder aspirar a un sitio donde vivir decente. Actualmente estoy compartiendo piso con 3 desconocidas, y no estoy mal, aunque tampoco super bien.  

También rompí con mi antigua pareja, hará como un año y medio tras casi 6 años. El hijo de puta se negó a venirse aquí a vivir (era de lejos) y fui notando como cada vez me quería menos y... bueno.. así estoy ahora. Quiero decirme a mi misma que lo he superado y estoy bien, pero desde él no he encontrado a nadie. Y tampoco quiero. Entre nosotras: lo quiero a él. De vez en cuando todavía me arrepiento de mi decisión pero ya es tarde. 

Por otro lado, aunque muy en relación a esto último comí. Mucho. Demasiado. Ansiedad. Ansiedad. Mucha ansiedad. Desde que lo dejé suplí mi vacío emocional con comida, y más comida.... y más comida. Engordé desde la ruptura 10 kilos, actualmente peso 62 kilos aunque llegué a los 65 kg. Mi peor época, cuando empecé este blog, fue pesar 63 kg, por lo que mentalmente ha sido un duro golpe. No me di cuenta mucho de ello, o más bien, lo ignoré ya que estaba muy mal mentalmente tras mi ruptura y sólo buscaba la satisfacción inmediata que me daba comer para poder olvidar un poco lo sola y triste que estaba. En este periodo también tuve problemas con un grupo de amigos que tenía y me quedé sola, ahora puedo contar los que tengo con los dedos de una mano. Nunca he sido una persona de tener muchos amigos, pero ahora que por fin lo había logrado, noto mucho más que antes lo sola que estoy cosa que tampoco ayuda a mi estabilidad. 

Así que, ¿qué he hecho? Mirar twitter ed. Convencerme de lo que necesito es adelgazar ya que es la única cosa en mi vida que ahora mismo puedo controlar. Llevo ya dos días con pensamientos obsesivos y estoy comiendo muy poco: ayer un yogurt de chia, avena, crema de cacahuete, yogurt light griego y miel, hoy 5 cucharadas grandes de puré de verdura de mi abuela y 2 pepinillos, y un vaso de agua con limón. Teniendo en cuenta que antes me pasaba el día comiendo chocolate en unas cantidades absurdas la verdad que estoy orgullosa de mi misma. Tampoco tengo hambre, cosa que me sorprende, espero seguir así, porque me da igual voy a volver a estar desquiciada con mi peso. Pienso perder esos jodidos kilos y pesar 49 kilos. Estoy sola, puedo hacer lo que me da la gana y nadie se dará cuenta. He comprado una báscula y ya perdí casi un kilo, aunque sé que es gran parte agua. Empecé a salir a correr ya hace meses pero seguía engullendo cual cerda, ahora supongo que servirá para algo el hacer 6k de pasos mínimo al día entre el trabajo o yo salir a caminar.

Así que he vuelto, no sé si alguna de vosotras sigue usando esto o ya la gente abandonó completamente los blogs, pero voy a ir subiendo mi progreso aquí, porque it feels like home. 


Os amo.


4 de abril de 2023

Cuánto tiempo.

 Hola. He vuelto. 

¿Alguien se acuerda de mí?

Ni yo misma me acordaba de mi, para que nos vamos a engañar. 

Actualmente tengo 25 años, empecé este blog en 2010 (acabo de mirarlo, no tenía ni idea de que tanto tiempo había pasado), teniendo 12 años. 

12 años. Joder. Qué joven era. No me lo creo.

Llevo desde 2016 sin escribir aquí, o bueno, en ningún lado, mis ilusiones por ser escritora se han ido hace ya mucho y mi relación con la comida es bastante normal. Mido 1.69 y peso 58 kilos, pero llevaba años pesando 53 y estaba contenta con eso, pero esta Navidad cogí unos kilos de más. Los bajaré, de manera más sana. Lo que quiero decir es que perdonad, si alguien me lee, por mi más que probable mala forma de expresarme, estoy muy desentrenada.

No voy a explicar mucho de mi triste historia, ya la sabéis. Vengo de un hogar completamente desestructurado: padre muerto a los 2 años, madre con más que probables trastornos mentales, un novio suyo que me maltrataba cuando ella lo mandaba y una hermanastra a la que nunca llegué a conocer, ya que me fui de casa cuando tenía ella dos años. Pero todo esto ya lo sabéis, así que no voy a hundirme en mi miseria más.

Llevo varios días dándole vueltas un poco a todo. He vuelto a leer, cosa que llevaba años sin hacer. Y, como siempre, mi personalidad obsesiva no hizo que leyera un par de capítulos y ya. No. Llevo quizá tres días leyendo 12 horas al día, o más, varios libros cursis de romance. En algunos hablan de malos tratos y estoy un poco volviendo a recordar toda aquella época. Incluido este blog. 

Actualmente he logrado mucho, mucho más de lo que nunca la pequeña Olvidada hubiera podido esperar nunca. Terminé bachiller, tras 4 años (aquí si apruebas todo son 2 años), con mucha ayuda de mis abuelos que me acogieron en su casa y no volvieron a hablar a mi madre. Y, sorprendentemente, conseguí salir del pozo un poco y volví a quererme algo más. Estudie un grado superior sanitario, luego decidí que quería ser enfermera y tras dos años estudiando para poder entrar en la carrera (porque aquí está altísima la nota) y entre medias sacarme un grado medio de Auxiliar de Enfermería y trabajar en veranos y durante la época COVID en el hospital de aquí, logré sacarme primero con sólo una asignatura suspensa y actualmente estoy en segundo de enfermería muy contenta de haber encontrado una vocación.

También tengo pareja. Desde hace cinco años que haremos mañana. Vive lejos, a 400km y nos vemos poco pero merece la pena, mucho. Encontré a un chico que me quiere y me aguanta, porque, la verdad, no soy la mejor novia del mundo. Tengo a veces muy mal carácter y mucha desconfianza, no celos, no me considero celosa, pero sí muy insegura de que me quiera ya que, si ni mi madre me pudo querer, ¿por qué lo hace él? Es algo en lo que he trabajado y mejorado, pero hay ciertos traumas que creo que no podré llegar a superar nunca. Aún no sabe ni que tengo una hermana, pero sí sabe de los abusos que sufrí tanto físicos como mentales.

Pero hay más, cómo no, siempre hay más. Tengo recuerdos de pequeña, con ese monstruo que me machaba con palizas, en los que al inicio me tocaba ahí, en la entrada de la vagina, y hasta hace no mucho al resurgir todos estos recuerdos acabo de darme cuenta que fue una agresión sexual lo que sufrí. Supongo que por eso me costó tanto tener sexo con mi novio, y aún poseo ese recuerdo con tanto asco. Pero asco del que te deja mal cuerpo un buen rato.

También se me ha quedado el miedo a los hombres que son mayores que yo. Ayer tuve que abrir a dos señores por una gotera, uno un vecino, y sinceramente, casi me da algo de lo mal que lo pasé, lo desprotegida y volví a sentir ese miedo de antes. Pero ya estoy mejor.

Por último, la mayor novedad es que mi abuelo creo que tiene cáncer de pulmón y yo tengo un lunar que tiene toda la pinta de ser un cáncer de piel, como el que tiene mi abuelo. La lista de espera es tan sumamente larga que me llamaría el dermatólogo en enero, y bueno, sigo sin carta alguna y mentalmente no es que haga maravillas en mi. 

También estoy de finales, aún más estrés, y como método de escape volví a leer y entré aquí, supongo. Todo sea con tal de procrastinar.

Creo que más o menos es una actualización de mi vida, ya que este blog lo recuerdo con mucho cariño, al igual que los otros que tuve pero borré porque salieron a la luz pública (eran normales, de mi escribiendo historias y recomendando libros, no sobre mi bulimia, thank god). 

La verdad, que este blog no creo que nunca lo borre, es un recordatorio de la peor época de mi vida, de mi más oscuro secreto que solo mis abuelos, mi novio y dos amigos saben, y del cual, aunque sé que no debería, me avergüenzo. No quiero ser una víctima, lo soy, pero no quiero que la gente sepa todo lo que pasé, el por qué de mis cicatrices en los brazos, el por qué deje de estudiar años y el por qué hasta los 19 no logré encontrar a nadie con el que me sintiera lo suficientemente segura para que fuera mi pareja.

Eso sí, ni ellos saben de mis problemas con la comida, sólo vosotras. Y en esa época sin vuestros comentarios y esa pequeña hermandad y comprensión que había, no sabría que hubiera sido de mi.  

Quizá en algún momento leo todas las entradas, pero la verdad es duro. Hay muchas cosas que no recuerdo y creo que es mejor, pero sí quiero escribir aquí, para dejar un poco finalizada mi historia y que se sepa que logré salir, a duras penas y magullada, pero salí. No victoriosa ni triunfante, no alegre y con cero traumas. Pero salí. Y soy feliz. Y tengo un futuro, cosa que mi yo de 16 años, la cual pensaba que a los 18 se suicidaría cuando la echasen a patadas definitivamente, nunca hubiera imaginado. Así que mi historia aún sigue (esperemos, toquemos madera con ese puñetero lunar raro) y va encaminada a ser un final feliz.

Bueno, incluso si muero ahora, puedo decir que estoy feliz.

Y espero que todo aquel que me lea también lo sea. Puede llevar días, meses, años o décadas, pero al final del camino hay luz, y espero que la hayáis encontrado todos y todas las que me leíais, y por tanto, no leáis esto, porque ya lo habréis dejado.

(Y me retiro ya porque me está saliendo un poco la lagrimilla).

Os amo. 


22 de enero de 2016

Ey.


No sé cómo empezar esta entrada, asi que simplemente contaré lo sucedido tras mi última publicación.

Un par de días antes del 19 le pregunté a mi madre si era de verdad que me echaba, dijo que no, que se iba a ir ella a Valencia por navidades y que volvería después. No sé si dijo eso para joderme en aquel momento o cómo, pero al final me pasé las navidades sola en casa comiendo patatas fritas, muchas patatas fritas, que me había comprado en cantidad para aquel tiempo. Según ella iban a ir a Valencia porque unos familiares de su novio le podían dar a él trabajo allí. Mentira. Ya habían ido otra vez hace años y no pasó nada. Actualmente trabaja en la ferretería de su madre, la cual no se quiere jubilar y el quiere el negocio, por lo que se fueron allí a ver si conseguían algo y sino como método de presión ya que si consigue trabajo en Valencia se va su nieta con ellos y no la vería más. No me dijo nada de esto pero sé que es así, por desgracia.

Mis fiestas consistieron en ordenador y comer, comer y ordenador, de vez en cuando quedaba con mis abuelos para fiestas importantes como Noche Vieja, Navidad y derivados. Realmente nunca estuve tan a gusto en un lugar como cuando la casa estaba sin gente sabiendo que aún quedaba para que volviesen.

No quedé con nadie más. Un par de semanas antes le abrí conversación a la que era mi mejor amiga desde hace diez años preguntándole la razón por la que no me había hablado en dos meses. La razón consistió en que cuando me decían de quedar para salir por la noche decía que no, puesto que ni me gusta, vivo lejos y es un problema el autobús, y realmente lo paso mal pensando que tengo que bailar, no sé, pensar en tener que hacerlo me genera un nudo en el estómago y mucho nerviosismo. Me disculpé, me arrastré para que me volviesen a decir de quedar. Lo único que recibí a la semana siguiente fue que hoy no saldrían porque tenían exámenes. No sé si es verdad, puesto que uno que también va a su misma universidad, con el cual hablaba por skype, al menos en su curso había dicho que ya llevaba como dos semanas de vacaciones. No volví a saber de ella.

Volvieron a casa. No hablé con nadie de mi casa por una semana o más, tampoco me dijo nada nadie de mudarse así que tal y como sospeché no habían conseguido nada.

En aquel momento me alegré mucho de ello. Me hablaba diariamente, más de ocho horas incluso por skype con un chico. Al final hace poco corté la relación con él ya que se estaba volviendo algo obsesivo. Un día por ejemplo me habló de madrugada llorando porque le había dicho que hoy no me apetecía skype y que quería estar a mi bola. Después de eso me escribió párrafos inmensos sin motivo aparente días más tarde y llegó hasta a darme miedo.

Ahora mismo mi vida consiste en ordenador y si tal ir al instituto. Falto mucho. Todavía no estudié nada y no me presento a los exámenes. No consigo tener las ganas, me da igual, no sé qué hacer con mi vida. Eso sí, al menos suelo hacer una comida diaria ultimamente.

Es la primera vez desde hace más de un año que no escribía sin un motivo traumante y deprimente para mí, sienta bien.

Besos, os amo.

30 de noviembre de 2015

En el borde del abismo se balancea mientras ríe.

Escribo cuando estoy en el borde, cuando mi vida no vale nada y recuerdo los tiempos en los que cada día era un abismo por el cual me replanteaba si saltar o no. Escribo cuando me corto, como ahora. Cuando creo que ya toqué fondo y no hay vuelta atrás. Escribo... para desahogarme supongo, para dejar constancia de una historia, que, por desgracia, es bastante triste.
Mi ultima entrada es de agosto, cuando me habían quitado el ordenador y me pasaba días y días en una habitación a oscuras, tumbada en la cama, mirando el móvil y comiendo. Nada más.
Un día decidí armarme de valor, pedir el ordenador de vuelta, decir la verdad: que no tenía nada mas que el ordenador. Mirándolo actualmente mentía, de aquella tenía amigas. Me pasé mes y medio sin ordenador y a excepción de las primeras semanas el resto estaba en la playa con amigas o mi abuela, quedando, saliendo de fiesta, todos los días. Pudo haber sido peor a decir verdad. 
Sorprendentemente me lo devolvieron y me pasé el resto del verano en el ordenador jugando al LoL con gente que conocí allí. Teniendo en cuenta que odio las fiestas, y tiendo a aislarme en el ordenador ahí empezó realmente mi verano de felicidad. 
Llega septiembre, empiezo el instituto repitiendo año, lo bueno que sólo tengo que ir a las tres asignaturas que suspendí por lo que es un año relajado pensaba. Ya pasó la primera evaluación y de tres exámenes no me presenté a ninguno.
En casa las cosas van mal, no me pegan pero ahora tengo un nuevo horario, el cual consiste en ir sin dormir al instituto, dormir por la tarde y hablar toda la noche con un chico (a veces dos) que conocí del LoL que son de mi misma ciudad e instituto al cual iban antes. Es raro, pero a uno de los chicos que se suele quedar a esas horas le conté bastante, no la mierda familiar pero sí sobre mi TOC, mi vida amorosa-sexual, y pensamientos en general. Él también me cuenta sus problemas y hemos cogido gran confianza en poco tiempo, es raro, pero me agrada la situación. Y este nuevo horario en casa molesta, muchas veces me quitan el WiFi si me pillan hablando por skype de madrugada o simplemente si me ven despierta.
Amigas no tengo. Un día me preguntaron si quedaba, dije que no y dos meses después sigo sin saber nada de ellas. Mi última conversación fue una que me preguntó si iba al cumpleaños de otra del grupo, del cual no sabía nada y que seguramente quedarían para Halloween. Y fin. Ni halloween ni pollas. 
Ahora vayamos realmente a la razón por la cual este escribiendo, llorando, fría y temblando.
Estaba en mi habitación tumbada planeando dormir (nuevo horario) cuando entra mi madre y me pregunta que si no tengo nadie con quién vivir, que el 19 me largo. Le pregunté que por qué el 19 y mientras se reía y me llamaba estúpida me decía que se iban a mudar, y, evidentemente, yo no voy.
No sé qué hacer o qué será de mí. Tengo a mi abuela, la cual ya ha hecho y pasado por mucho, no puedo pedirle irme a vivir con ella, no puedo ser una carga para la única persona que me ha demostrado algo de cariño, de que le importo. Y sonará a minucia pero ella en su casa no tiene ordenador, y lo necesito. Necesito algo con lo que sumergirme, aislarme, o empiezo a recordar, a llorar y a cortarme. No es coña, en verano ya pasé por eso y no fue agradable.
Aún me quedan 19 días. La idea de suicidarme está ahí, no sé si tendré valor o ganas. Si algo bueno se puede sacar de esto es que 19 días y no volveré a ver a las dos personas que mas me han jodido en mi vida. Algo es algo.
Besos, os amo.

16 de julio de 2015

Tanto tiempo sin publicar y tanto por contar que no sé cómo titularlo.

Últimamente mis publicaciones parecen ya anuales. Pero realmente creo que así es como mejor se podría definir a mi vida en estos meses: inconstante.
No me volvieron a pegar, claro que eso no elimina los conflictos. En mayo fue mi graduación de bachiller. Mi madre se enfadó, según ella por un esmalte que me había comprado para la ocasión al cual yo dije que era una mierda. Nunca dije eso, tan sólo que lo que quería eran unas bandas de pegatinas para hacerme la manicura francesa, y aquello sirvió para que todo explotase. Intenté hablar con ella y me empezó a echar en cara todo lo que se le ocurrió, me contó que a la universidad no iría porque el dinero se lo habían gastado mis abuelos y que ella era la que le mandaba a su pareja pegarme "matála, mátala" era lo que le decía. Me fui temblando y llorando a encerrarme en la habitación del ordenador y a la hora llamó mi abuela porque mi madre la había llamado. 
Al día siguiente nos mandó a ambas a su casa. Lloré mientras estábamos las tres allí, repitiendo todo lo que me había dicho o echando en cara algunas cosas que me había hecho como la charla de media hora en la cual decía que si me pegaba era por mi culpa. Esto mi abuela no lo sabía y cuando pidió explicaciones a mi madre ella se fue de la casa sin decir nada. Según mi abuela ella buscaba su apoyo el cual ni de lejos conseguiría. Y eso que me callo bastantes cosas que ella no sabe. 
No nos volvió a hablar a ninguna de las dos. Fui a mi graduación con mis abuelos, y bebí, disfrute y hasta me enrollé con el chico del que por aquel entonces andaba coladita. Había quedado en el pasado con él pero como me había enfadado al decir un día él que para qué íbamos a quedar si no era para liarnos. Aunque al final en la graduación volví a caer. 
Después de la graduación quedé con ese chico, hasta me pidió ser su novia lo cual yo después de la quinta vez que me lo repitiese acepté. Esto sería a mediados de mayo y al mes siguiente, a principios, tenía exámenes de recuperación, por lo cual no quedé más con él. No estudie. Me pasé ese mes antes de los exámenes jugando al ordenador, al LoL. Tenía un serio vicio con él, pero si no era el LoL sería a otra cosa como siempre. El año pasado había sido a un foro. Las cosas en casa iban como siempre. Yo no hablaba a nadie, procuraba salir de la habitación cuando la casa estuviese vacía y así todos los días mientras me sumergía en ese juego consiguiendo olvidar todo. Esa es otra cosa que me pasa, si no estoy distraída haciendo cosas como jugar a un videojuego, escuchar musica mientras leo o viendo una película, es decir, cosas en las que te tengas que concentrar mucho tiendo a pensar, a recordar el estar en las escaleras de incendios escuchando sus risas después de pegarme, las charlas, los gritos... Es un pensamiento que apenas puedo evitar y termina haciéndome llorar. Por eso andaba todo el día en el LoL o viendo vídeos. 
A los dos días antes de los exámenes me quitaron el ordenador por hablar por skype y hacer ruido. Realmente no hacía pero supongo que mi voz le molestaba a mi madre. Ya el día anterior hablando por skype con unos amigos del LoL había entrado, me había pegado en el brazo unas cuantas veces (que suena a poco o quizá sea una llorona, pero dolió) y me había dicho que no me quería volver a escuchar, cuando en casa solo estaba ella, sin hermana pequeña a la cual pudiese despertar ni nada. 
Ni me presenté a los examenes. No tenía ni ganas, los días anteriores me los había pasado sin ordenador en mi habitación en la cual tengo una cama, un "armario" y las comillas son mas que nada porque el armario no es mas que una estructura de palos que se utiliza para colgar la ropa pero mas que nada en viajes (mi antiguo y verdadero armario se rompió, o eso dicen, en una mudanza hace años), y un escritorio con una silla. No tenía nada mas que el móvil y no había estudiado nada. La razón no la sé ni yo. Pereza quizá, el hecho de que cada vez que lo intentaba volvía a recordar (necesitó tener musica o empiezo a recordar y por ende a llorar)...
Me habló el chico, por aquel entonces mi novio, diciéndome que por qué no le había respondido y que estaba preocupado por mí al no verme aquel día haciendo los exámenes. Tuve que leer ese mensaje tres veces y hasta lo borré. ¿Preocupado por mí? ¿Quién se iba a preocupar por mí? Me molesto tanto esa mentira que lo dejé. Realmente no creo que nadie, y menos él, se haya preocupado por mí. Opino que no fue más que una exageración para conquistarme aun más.
Actualmente repito curso, tres asignaturas, me da bastante igual, total si mi madre decía la verdad este año no hubiese ido a la facultad.
Sigo sin ordenador, el verano por ahora me lo he pasado en la playa, tengo un muy buen moreno y apenas piso casa. Estos días sí que he estado en casa porque me vino la regla, y me he vuelto loca y pregunté hoy si podía tener de vuelta el ordenador. La respuesta ha sido un no. Me he cortado el brazo de nuevo. De verdad que no puedo soportar un puto día más en una habitación a oscuras mirando la pantalla del móvil viendo animes. Voy a volverme loca. Ahora lloro todas las semanas a causa de los recuerdos cuando con el ordenador lo conseguía reprimir hasta meses y tiendo a pasarme hasta las cinco de la madrugada en la cama, pensando, sin poder dormir. 
Como punto final a esta larga entrada, y como ando escribiendo esto (evidentemente) por el móvil, he de decir que llevo meses comiendo. Creo que ahora ando en el humor ideal para empezar a ayunar de nuevo y volver por el camino de siempre, el de Ana. Realmente he engordado. Me siento una foca. ¿Y que mejor que el estar completamente deprimida para que se te quite el apetito? Yo lo veo. 
Ahora que he descubierto que el blogger del móvil no esta tan mal publicare más seguido.
Gracias por vuestros comentarios, de verdad, muchas gracias.
Os amo.